No sé si lo sabes...
Pero la luna lleva una vida sin salir
por estar viéndote brillar.
No sé si te has dado cuenta...
Pero por la noche la ciudad se para,
y ya no nos separa,
ningún halo de luz más.
No sé si por suerte o por desgracia,
eres el tipo de caricia
que sin saber, crea avaricia,
por querer quedármelas todas.
Y no sé si eres consciente...
No sé si por casualidad o por accidente,
llevo inscritos en mi mente
cada vértice de tu piel.
Y no sé si te habrás parado a observar,
que cada vez que me mientes,
-diciéndome que soy perfecta-
no es más, que un deseo
de llevarte a la fuerza,
a algún tribunal que condene
la vida triste y corriente;
para pasar a una vida
-ya sea un mes
o de octubre a septiembre-
con lo que para mi ha sido un billete de ida,
hacia un mundo con salida,
sin miedo ante lo insolente
que puede llegar a ser la misma.
Por eso, hoy me quedo contigo,
porque yo sabré hacerte pagar
ante mi misma justicia
cada lágrima que derramaste,
cada sonrisa que no daste,
o cada beso que quedó en el aire;
con algunos trabajos al amor,
con horas y horas de cosquillas,
y con alguna que otra costilla
para hacer con barro,
otro poco más de ti.
Condenada a ser feliz
como medio de vida.
Y ante alguna que otra herida
déjame curarla a mi.
No sé si es verdad...
Pero es tan cierto
que tuve un grave acierto
por saberte, que en los besos,
quería que formaras
parte de mi.
Y ya termino con unos versos,
que por dejarte algo mío
te digo que, de verdad, sólo río
cuando te veo sonreír a ti.
Erica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario