jueves, 31 de julio de 2014

No sé...

No sé si lo sabes...
Pero la luna lleva una vida sin salir
por estar viéndote brillar.
No sé si te has dado cuenta...
Pero por la noche la ciudad se para,
y ya no nos separa,
ningún halo de luz más.

No sé si por suerte o por desgracia,
eres el tipo de caricia
que sin saber, crea avaricia,
por querer quedármelas todas.
Y no sé si eres consciente...
No sé si por casualidad o por accidente,
llevo inscritos en mi mente
cada vértice de tu piel.

Y no sé si te habrás parado a observar,
que cada vez que me mientes,
-diciéndome que soy perfecta-
no es más, que un deseo
de llevarte a la fuerza,
a algún tribunal que condene
la vida triste y corriente;
para pasar a una vida
-ya sea un mes
o de octubre a septiembre-
con lo que para mi ha sido un billete de ida,
hacia un mundo con salida,
sin miedo ante lo insolente
que puede llegar a ser la misma.

Por eso, hoy me quedo contigo,
porque yo sabré hacerte pagar
ante mi misma justicia
cada lágrima que derramaste,
cada sonrisa que no daste,
o cada beso que quedó en el aire;
con algunos trabajos al amor,
con horas y horas de cosquillas,
y con alguna que otra costilla
para hacer con barro,
otro poco más de ti.

Condenada a ser feliz
como medio de vida.
Y ante alguna que otra herida
déjame curarla a mi.

No sé si es verdad...
Pero es tan cierto
que tuve un grave acierto
por saberte, que en los besos,
quería que formaras
parte de mi.

Y ya termino con unos versos,
que por dejarte algo mío
te digo que, de verdad, sólo río
cuando te veo sonreír a ti.

Erica.